La candidatura a la Agencia Estatal de Salud Pública reactiva los fantasmas del pasado reciente, pero también la esperanza de una victoria que cambie el rumbo de la ciudad
Granada vuelve a mirar al escenario nacional con expectativa y tensión. La ciudad andaluza aspira a acoger la futura Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP), un organismo estratégico que centralizará la vigilancia epidemiológica, coordinará la respuesta ante crisis sanitarias y será un referente en investigación y formación sanitaria en España.
Pero esta vez, Granada encara la carrera con memoria histórica y con un proyecto más fuerte que nunca, consciente de que la ciudad ya ha sufrido una gran decepción en otra contienda nacional: la elección de la Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial, en la que Coruña se llevó la victoria pese a que Granada había presentado mejores evaluaciones técnicas.
Esa derrota dejó una herida en la ciudad y en su gobierno, por aquel entonces liderado por Francisco Cuenca, y generó un escenario de crispación histórica. La frustración de ver cómo, a pesar de ser la candidata más sólida, se perdió ante una opción menos calificada, marcó un antes y un después para Granada. Pero de aquel tropiezo surgió un fenómeno inédito: la unión de todas las fuerzas de la ciudad en torno a un objetivo común, conocido ya como el Pacto de los Mártires, que reunió a Ayuntamiento, Diputación, Universidad y Junta de Andalucía con un mismo propósito estratégico.


