Artículo publicado en The Conversation el 10 de junio de 2026.
Las crisis de la última década —gripe, ébola, covid-19 o hantavirus— han requerido respuestas urgentes de salud pública, y sus profesionales han afrontado con sobreesfuerzo y voluntarismo la falta de recursos, formación específica, planificación técnica y coordinación institucional. Aunque la respuesta al reciente brote de hantavirus ha sido satisfactoria, estas deficiencias estructurales generan en la ciudadanía confusión e incertidumbre.
Más allá de las crisis, la salud pública exige una labor diaria que se encuentra infradotada, y busca mejorar la salud de la población en un escenario marcado por nuevas amenazas. La puesta en marcha de la Agencia Estatal de Salud Pública se presenta como una respuesta estructural e imprescindible a estas carencias.


